Pues todo estaba ya dispuesto. El trabajo mental de dejar de masticar ricos manjares a roer zanahorias y apio estaba hecho. Por fin podria ser persona, en lugar de parecerse a esos trituradores de comida que salen en las pelis americanas.
No es que le gustase excesivamente comer, pero saborear un buen pan con mantequilla y una copa de vino siempre fue su perdición.
Cuando esos bultitos de las piernas empezaron a ser visibles y se aliaron con la barriga para extender su reino; cuando llegaba a casa después de un dia fuera, y los panties le dejaban esas marcas en la cintura cual chorizo atado con fuerza en una matanza; cuando el botón del Levi's parecia querer atravesar la epidermis de su cintura para entrar a saludar a la espalda, pero a través del abdomen; cuando los leggings de algodón, de tanto estirarse, parecian medias de den20; cuando sus pechos parecian tener vida propia y se empeñaban en querer romper la armonica relación ojal/botón de sus camisas; cuando se vestia para ir al gimnasio y en lugar de eso le daba la sensación que era una ristra de chorizos, tal se marcaban las gomas de todo en su piel...;cuando pensar en ir a la piscina se convertia en un "ya iré" sólo de recordar lo que costaba resbalar la licra del bañador por el cuerpo (esa tendencia de los bañadores de piscina a no querer subir, nunca la he entendido: se agarran a cualquier parte de tus piernas con tal de no ajustarse al torso!); cuando....Era hora de ponerse a dieta. Era hora de preparar un menú que sólo seguiria ella (los enanos seguirian zampando bocadillos de nocilla que para más INRI ella extendía en el pan por la tarde...) y que engancharia en la puerta de la nevera. Era hora de mentalizarse. Estaria estupenda para el verano. Podria ponerse pantalones blancos sin riesgo a parecer un muñeco hinchable. Podria pasear su culo por la orilla del mar al lado de su pequeñin sin tener que anudarse la toalla de Bob Esponja a la cintura. Podria....
Pero no tenia ganas. Le costaba pensar en el sacrificio. ¿Que hacer entonces? pues visitar a su tia abuela que hacia tiempo que no veia. Una mujerona de 85 años del norte, concretamente de Bilbao, que se habia instalado en Barcelona en la època de los 60 pero que no habia perdido su manera norteña de ser.
Llegó a casa de su tia abuela la vasca:
. pero mi niña, que delgada estás! tu ya comes bien mi reina?
Su estrategia habia funcionado a las mil maravillas. Se sentia bien y guapa. Tia Anne siempre la veía esquelética,como cualquier mujer norteña de más de 60 años que se precie. La dieta podia esperar.




