Pues definitivamente nos ha sentado de maravilla. Costó encontrar fecha, costó desprenderse del complejo de culpabilidad de dejar a los peques un fin de semana, costó, pero al final nos decidimos a gastar mi regalo de aniversario de bodas. Era una estancia en un hotel de cuatro estrellas, con cena gourmet y bodega incluida. Lo de la bodega lo señalo porque yo, amante del vino, di buena cuenta... más un gintonic frente a la chimenea que no se lo salta ni la difunta madre Reina de Inglaterra.
El hotel elegido fue Can Rafel, en Cervelló Barcelona. Para nosotros mismos también era cómico ir a pasar un fin de semana sólo a 40kms de casa, pero estabamos tan cansados y con tan pocas ganas de hacer turismo, que lo único que buscabamos era descansar y estar juntos como pareja, no como padre y madre de dos pequeñajos.
El sábado por la mañana, como mi pareja acababa de llegar de Madrid justo la noche anterior, retrasamos la salida para estar más tiempo con los niños. No nos importó, teniamos unas horas por delante para nosotros .Es curioso, pero aunque la vida te cambie en general para bien al tener hijos, hay cosas, como tener tiempo para ti(tomar un baño, leer de un tirón, no hacer NADA...) que a veces se echan de menos. No siempre, si a veces....
La cena de gourmet de verdad. Platos exquisitos, que os dejo fotos para que veias. El postre, un mató con helado de nueces que me sorprendió.
La vida está llena de momentos de amor. También de dolor, pero con amor, no solo de pareja, sino con AMOR en todo su sentido, se supera mejor. Para mi, existe un antes y un después de mi divorcio. Por conocer a mi actual pareja, pero sobretodo por conocerme a mi misma y descubrir que sin amar y ser amada yo no puedo vivir.




