martes, 25 de enero de 2011

AHORA QUE NO SUENE!

Soy una mujer extraña. Me encanta quedar con las amigas, charlar, conversar, pero odio hablar por teléfono. No me gusta. Me repele. Desde que se inventó el uso popular del e-mail, todo lo que puedo lo comunico a través de este canal. Me resulta cómodo. No tengo que estar colgada escuchando comentarios tontos o no por teléfono. Cuando me responden con otro correo me hace hasta ilusión. Pero lo que más me gusta del e-mail (aunque ya he comentado alguna vez sus desventajas, relee el post si te apetece) es que puedes leerlo cuando quieras y escribirlo cuando te de la real gana. El teléfono no.
Normalmente suena cuando menos te lo esperas:
-en la cola del super justo cuando te contorsionas para colocar en la cinta de la caja todo lo que compraste para un mes tu solita,
- cuando entras en la ducha, bañera o cualquier recinto húmedo sin posibilidad de atender la llamada sin que se cale hasta el último número del teclado de tu teléfono.
- justo cuando se acabó de dormir tu pequeño monstruito después de miles de vueltas en la cama, sollozos e innumerables gritos de "no tengo sueño, no quiero dormirrrrrrr",
- cuando en el telenoticias que normalmente no puedes escuchar con calma, hablan de algo que realmente te interesa,
-cuando has decidido ahorrar y adoptar medidas drásticas de reducción de presupuesto en tu casa, y te aplicas, con grandes apuros y manchones por todas las paredes, el tinte del pelo,
-cuando estás limpiando a tu hijo que justo le dió por hacerse caca encima el dia que comió más naranjas y kiwis de la cuenta...,
-cuando dan la previsión del tiempo para mañana que has estado esperando para poder preparar la ropa de tus enanos para el dia siguiente con un mínimo de acierto,
-cuando conseguiste que las claras al punto de nieve, tuviesen más el aspecto de la nieve esponjosa, después de más de 30 minutos batiendo, que de moco de troll que es como te quedan casi siempre,
-cuando por fín conseguiste atrapar con las pinzas ese vello rebelde de cualquier sitio lo suficientemente grande como para notarse, lo suficientemente pequeño para que te vaya la vida al cogerlo con la pinza,
-cuando acudes por primera vez a clase de yoga o pilates(La gente que está allí debe pensar que nacieron con la postura de padmasana o simhasana porque te miran mal si a duras penas consigues doblar tu cintura más de 45º) si te suena el mobil serás la oveja negra para siempre!
-cuando entras en un velatorio (sin comentarios no sea que alguien se ofenda)
-cuando estás en la representación teatral  de tu hijo/a sentada entre las dos madres más pro AMPA y derechos absurdos infantiles que hayan existido,
-cuando tu hijo/a está en plena rabieta en medio del parque delante de la asombrada mirada de varios padres y madres, como si fuera la primera vez que ven semejante espectáculo(falsos! ni me creo que los suyos salgan de un manual del buen comportamiento!)
-cuando por fin te habla el chico o chica que te gusta al entrar a una cafeteria (el capullo o capulla te dice que atiendas el telefono y se larga....)
Y podría seguir aun más.... me ayudas tu? vamos anímate.
Cuando practico sexo ni lo menciono porque es que ni lo oigo....

6 comentarios:

historiadea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
historiadea dijo...

¡Jajajajjaajajajajajajaaa!... Muy bueno, Kira. Yo también detesto el móvil. Te has olvidado de esos momentos 'evacuatorios' (que haberlos, haylos) en que se juntan el sonido del Nokia y el 'pum pum' de algún pequeño atronando la puerta del baño con alguna urgencia que hace palidecer a la tuya propia. Ya sabes... ¡connecting people!... Un beso enorme.

Tío Eugenio dijo...

Te cuento el truco que utilizo yo cuando quiero estar tranquilo regalándome un baño caliente o una siesta con un documental de la 2 y un té: me dejo cerquita el teléfono fijo y el móvil. Es infalible: si no tengo que levantarme a contestar no llama nadie.

Muy buena la entrada de hoy.
Un saludo,
Ug

onavis dijo...

Molt bona!
No se me ocurren más situaciones, has hecho un listado exhaustivo!
Yo ya hace tiempo que tengo una relación no imperativa com el móbil: no contesto sino me va bien. Miro quien es y ya llamaré más tarde.
Por lo tanto, lo que me molesta es que llamen a los demás cuando estan
conmigo.
Detesto sobre todo quedar con alguien para tomar un cafe y que al minuto dos de empezar a hablar llamen a su móbil y se tiren la tira hablando. Yo estaba primero!
Pero este ya es otro tema...

juan andrés estrelles dijo...

Estoy contigo, comparto tu repulsión por el teléfono. Y la dependencia que de el parece tener casi todo el mundo. He visto verdaderos dramas por que alguien no encuentra, no se trajo, o no tiene cobertura en el dichoso móvil. Situaciones verdaderamente absurdas que transforman a personas hechas y derechas en auténticos energúmenos que comportan como posesos. Personalmente lo que más odio. Es llegar a casa e intentar comentar con mi mujer como nos fue el día. Y ser interrumpido por la dichosa melodía –por suerte no somos de politonos- que generalmente me pone de mala leche. Realmente lo que más me gusta de mi teléfono es apagarlo –es una sensación muy agradable- u olvidarme de el. Otro día si te parece podemos hablar de la obsesión –digna de estudio- por poseer el ultimísimo modelo. Más luminoso, más grande –ahora se llevan grandes- mas megaultrasuper chachi.En defiva,lo más.

kira permanyer dijo...

Ana, cierto, un momento crucial e intimo como ninguno...y lo que dices de la puerta, es tan real! yo ya opto por entornarla y no cerrarla, así al menos no debo levantarme en semejante postura... total entran igual! Mil besos para ti.
Tio Eugenio! cuanta razón tienes! Cuando subo a la buhardilla de casa (enorme pereza) suenan todos los telefonos... cuando bajo, ya pararon. Y es tan cierto que cuando recuerdo llevarmelos nunca suenan! gracias por tu comentario.
Onavis! podrias tu hacer un post sobre lo que comentas! es cierto! yo no lo entiendo, si quedas con alguien para hablar con otros, para qué demonios quedas? gracias por tu visita y espero ese post!
Juan Andrés, me apunto tu comentario. Hace poco me canvié el movil por tener uno de esos de pantalla tactil (vaya coñazo los primeros dias) y pensé que me habian enviado un ladrillo cuando cojí la caja... era enorme! pues todos son igual de grandes, señorita me contestó la comercial. En fin, ahora visito a mi fisio más amenudo de lo normal...lo que ahorro en llamadas lo gasto en masajes!

SE ACABÓ!

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