miércoles, 13 de marzo de 2013

DEJANDO LA VIEJA OFICINA

Pues si, estoy de traslado. Mañana me voy a un nuevo edificio. Una nueva oficina, bonita, limpia, luminosa... a estrenar. Pero mira tu por donde me da pena dejar la actual. Y eso que estoy en un módulo prefabricado, y eso que es pequeña, poco luminosa, fria en invierno, calurosa en verano... a pesar de todos los aires artificiales.
Me cuesta el cambio. Y paradojicamente yo soy mujer de cambios. Creo que me he mudado más de 8 veces en mi vida. Y estoy segura que aún me queda alguna ocasión más de empaquetar mis cosas.
Pero ahora tengo nostalgia. Nostalgia por perder este espacio. Las oficinas son como las casas, las hacemos nuestras. Se personalizan, con tu olor, tus cositas inservibles, tus clips perdidos, tus tazas de café.... tu marca personal, al fin y al cabo.
Ahora seré como un oso, tengo que marcar el nuevo territorio. Seguro que me acomodo, pero es un edificio tan y tan grande... más de 180 personas, cuatro plantas, buf... me cuesta pensar que tengo que relacionarme tanto...
Bon dia, que tal? bé,bé i tu?
bé, gracies com sempre...
conversaciones de ascensor que tanto odio.

¿por qué seré tan poco social yo?

4 comentarios:

joan gasull dijo...

Abans de pujar a l'ascensor menja danone bífidus....que se nota i faras cara de bons amics.
El que em preocupa és com marcaras el territori.....

kira permanyer dijo...

Jajaja la meva ofi es pija... jaja estic a la planta principal! marcar? hummm deixa que ho pensi!

maijo dijo...

No sempre estem preparats per als canvis, però sempre, sempre, són necessaris.
Una abraçada, Kira.

kira permanyer dijo...

Gràcies Maijo, tens tota la raó... des de petits som animals de costums i això ens dona estabilitat... costa però s'ha de fer. Per cert, ara des de la nova oficina tot es veu millor... petons guapa.

SE ACABÓ!

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