martes, 21 de septiembre de 2010

El talento de la ciencia


Me gusta el ambiente de mi nuevo trabajo. Estoy rodeada de cientificos loquitos. Gente muy inteligente, sólo los y las mejores pueden colaborar con el instituto. Además tienen un tiempo limitado de permanencia, para que nadie se acomode y las nuevas ideas y mentes privilegiadas puedan aportar conocimiento a la Fundación. Nunca hubiese pensado estar entre este grupo de gente. Investigadores natos. Especiales, diferentes. Pero eso es tema para otro post.

Lo que me gusta de veras en mi nuevo trabajo es el respeto que todo el mundo se tiene. Y empieza por el Director Ejecutivo. Hoy, esta mañana para ser más exactos, mientras despachabamos en mi despacho mi jefe y yo, han picado a la puerta. Era la mujer de la limpieza.
-Siento interrumpir, ha dicho. Necesito las llaves del laboratorio.
Y estan en mi despacho.A mi la interrupción me ha parecido inapropiada, la verdad. Podía haber esperado un poco, la verdad. Pero no es sobre esto sobre lo que me he decido a escribir unas líneas. Es sobre la respuesta de mi jefe: adelante! yo soy un mandado de las mujeres, si necesitas las llaves, adelante, nosotros esperamos. ¡Increíble! Me ha encantado.

Después, a media mañana, me ha pedido que quería conocer en persona a un nuevo chico que trabajará en el departamento de mantenimiento. Lo ha recibido a pesar de la agenda tan apretada que tiene (ni imaginais lo que me cuesta cuadrarla, uffffff) y le ha dado la bienvenida, interesandose por él... no comment.

Cuando estaba a punto de irse a comer, entra a mi despacho y me dice:

- no porque yo esté todo el dia encerrado y estresado debes estarlo tú. Se que tienes mucho trabajo, que la carga es fuerte, pero tómate un respiro de vez en cuando, date una vuelta, despéjate, no te agobies, ok? sin palabras, me ha dejado sin palabras....

Yo que pensaba que el talento de la ciencia era antisocial....

No hay comentarios:

SE ACABÓ!

Quieres más? pues hala! busca entraditas a la derecha...