lunes, 1 de marzo de 2010

LA SOLEDAD DE LA EDAD


Ayer me dolió el corazón. Tal vez sea una metáfora, pero yo sentí ese dolor. Es como una punzada fuerte en el pecho, una presión fuerte, un nudo en la garganta, un mar de lagrimas sin brotar... ayer lo sentí. Cuando me despedí de mi madre, allí ella de pie, en el portal de su casa, ya de noche, sin casi luz que me permitiera ver su precioso rostro... Su soledad invadió mi espacio vital. Sus ganas de compartir con alguien sus momentos, sus palabras, sus tiempos... Se siente sola, muy sola sin sus hijos cerca. Yo lo intento, aunque la distancia me ponga trabas. Ahora lo intento aún más ya cada vez que la visito me recuerda a mi abuela. Mi abuela, esa mujer siempre enferma que lloraba cuando ibamos a verla. Lloraba mucho, y yo, tan pequeña no entendía porqué si estaba contenta de vernos lloraba de esa manera. Lloraba de alegría, mi pobre iaia.

Mi madre no llora por fuera, llora por dentro. Pero no cuando la visito, creo que debe hacerlo cuando no estoy. Se siente sola, lo se, lo presiento. Sus comentarios de los dias que pasan están llenos de " como por aqui no viene nadie...". Ayer me dijo que hacia tres semanas que no nos veíamos. Hacía exactamente 10 días. Se lo recordé con ciertos hechos que pasaron en mi última visita y me dió la razón. ¡Tiene la cabeza muy bien puesta! No eran reproches lo que me hacía, era que la percepción del tiempo se le hizo larga, muy larga sin sus hijos. Y yo lo noté. Por eso me dolió el alma, el corazón. La invité esta semana a casa. No creo que deba hacerlo, soy su hija, carne de su carne, y es absurdo que necesite una invitación para compartir un dia conmigo. Pero mi madre es así. Siempre guarda las formas. No hay que molestar, piensa. Igualita que mi abuela. Todo siempre correcto.

Te quiero mucho. Con tus virtudes y tus defectos. Todo juntito. Me pariste, me cuidaste, me hiciste feliz, tal vez seas chinchona, a veces pesada, siempre una madre. Pendiente de que no falte nada. Desde tu distancia para mostrar cariño, eso sí. No sea que se te escape un achuchón o un besito fuera de tiempo. En eso te equivocas mamá. El cariño se reparte por doquier, sin medida. Es el motor del mundo. El buen motor. Yo a mis hijos me los como siempre a besos, a cualquier hora, en cualquier momento... y haría lo mismo contigo si tu me dejaras. No te sientas sola, yo siempre te tengo dentro...

4 comentarios:

Metafrastida dijo...

¡Qué emotivo lo que has escrito! Y qué bonito. Me ha emocionado: perdí a mi madre hace tres años y la echo muchísimo de menos.

kira permanyer dijo...

Lo siento, debe ser muy duro no tener ya la "raiz" que te dio vida... Animo! seguro que está siempre a tu lado de alguna manera. Gracias por tu comentario. Saludos.

La rusa Joropera dijo...

Guapa.... a mi también me has conmovido, ya sabes que tu madre es parecida a mi madre en eso de sus formas... poco cariñosa pero muy pendiente de todas nosotras...

kira permanyer dijo...

Si, conozco bien a tu mami a través de tus palabras... tan raritas ellas y tan pendientes de nosotras, verdad?

SE ACABÓ!

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